miércoles, 27 de mayo de 2009

AÑO SACERDOTAL

CONGREGACIÓN PARA EL CLERO

EL AÑO SACERDOTAL

Queridos Sacerdotes:

El Año Sacerdotal, promulgado por nuestro amado Papa Benedicto XVI, para celebrar el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Bautista Vianney, el Santo Cura de Ars, está a punto de comenzar. Lo abrirá el Santo Padre el día 19 del próximo mes de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y de la Jornada Mundial de Oración para la santificación de los Sacerdotes. El anuncio de este año especial ha tenido una repercusión mundial eminentemente positiva, en especial entre los mismos Sacerdotes. Todos queremos empeñarnos, con determinación, profundidad y fervor, a fin de que sea un año ampliamente celebrado en todo el mundo, en las diócesis, en las parroquias y en las comunidades locales con toda su grandeza y con la calurosa participación de nuestro pueblo católico, que sin duda ama a sus Sacerdotes y los quiere ver felices, santos y llenos de alegría en su diario quehacer apostólico.

Deberá ser un año positivo y propositivo en el que la Iglesia quiere decir, sobre todo a los Sacerdotes, pero también a todos los cristianos, a la sociedad mundial, mediante los mass media globales, que está orgullosa de sus Sacerdotes, que los ama y que los venera, que los admira y que reconoce con gratitud su trabajo pastoral y su testimonio de vida. Verdaderamente los Sacerdotes son importantes no sólo por cuanto hacen sino, sobre todo, por aquello que son. Al mismo tiempo, es verdad que a algunos se les ha visto implicados en graves problemas y situaciones delictivas. Obviamente es necesario continuar la investigación, juzgarles debidamente e infligirles la pena merecida. Sin embargo, estos casos son un porcentaje muy pequeño en comparación con el número total del clero. La inmensa mayoría de Sacerdotes son personas dignísimas, dedicadas al ministerio, hombres de oración y de caridad pastoral, que consuman su total existencia en actuar la propia vocación y misión y, en tantas ocasiones, con grandes sacrificios personales, pero siempre con un amor auténtico a Jesucristo, a la Iglesia y al pueblo; solidarios con los pobres y con quienes sufren. Es por eso que la Iglesia se muestra orgullosa de sus sacerdotes esparcidos por el mundo.

Este Año debe ser una ocasión para un periodo de intensa profundización de la identidad sacerdotal, de la teología sobre el sacerdocio católico y del sentido extraordinario de la vocación y de la misión de los Sacerdotes en la Iglesia y en la sociedad. Para todo eso será necesario organizar encuentros de estudio, jornadas de reflexión, ejercicios espirituales específicos, conferencias y semanas teológicas en nuestras facultades eclesiásticas, además de estudios científicos y sus respectivas publicaciones.

El Santo Padre, en su discurso de promulgación durante la Asamblea Plenaria de la Congregación para el Clero, el 16 de marzo pasado, dijo que con este año especial se quiere “favorecer esta tensión de los Sacerdotes hacia la perfección espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia del ministerio”. Especialmente por eso, debe ser una año de oración de los Sacerdotes, con los Sacerdotes y por los Sacerdotes; un año de renovación de la espiritualidad del presbiterio y de cada uno de los presbíteros. En el referido contexto, la Eucaristía se presenta como el centro de la espiritualidad sacerdotal. La adoración eucarística para la santificación de los Sacerdotes y la maternidad espiritual de las religiosas, de las mujeres consagradas y de las mujeres laicas hacia cada uno de los presbíteros, como propuesto ya desde hace algún tiempo por la Congregación para el Clero, podría desarrollarse con mejores frutos de santificación.

Sea también un año en el que se examinen las condiciones concretas y el sustento material en el que viven nuestros Sacerdotes, en algunos casos obligados a subsistir en situaciones de dura pobreza.

Sea, al mismo tiempo, un año de celebraciones religiosas y públicas que conduzcan al pueblo, a las comunidades católicas locales, a rezar, a meditar, a festejar y a presentar el justo homenaje a sus Sacerdotes. La fiesta de la comunidad eclesial es una expresión muy cordial, que exprime y alimenta la alegría cristiana, que brota de la certeza de que Dios nos ama y que hace fiesta con nosotros. Será una oportunidad para acentuar la comunión y la amistad de los Sacerdotes con las comunidades a su cargo.

Otros muchos aspectos e iniciativas podrían enumerarse con el fin de enriquecer el Año Sacerdotal. Al respecto, deberá intervenir la justa creatividad de las Iglesias locales. Es por eso que en cada Conferencia Episcopal, en cada Diócesis o parroquia o en cada comunidad eclesial se establezca lo más pronto posible un verdadero y propio programa para este año especial. Obviamente será muy importante comenzar este año con una celebración significativa. En el mismo día de apertura del Año Sacerdotal, el día 19 de junio, con el Santo Padre en Roma, se invita a las Iglesias locales a participar, en el modo más conveniente, a dicha inauguración con un acto litúrgico específico y festivo. Serán bien recibidos todos aquellos que, en ocasión de la apertura, podrán estar presentes, con el fin de manifestar la propia participación a esta feliz iniciativa del Papa. Sin duda, Dios bendecirá este esfuerzo con grande amor. Y la Virgen María, Reina del Clero, intercederá por todos vosotros, queridos Sacerdotes.

Cardenal Claudio Hummes

Arzobispo Emérito de San Pablo

Prefecto de la Congregación para el Clero

lunes, 25 de mayo de 2009

QUE ES EL CELIBATO???

Una de las condiciones exigidas por la Iglesia para ordenar sacerdotes es el celibato. Pero no todos comprenden qué es propiamente el celibato. En el común de la gente el celibato significa que los sacerdotes tengan la libertad de casarse. Si fuera eso, entonces no se podría hablar de celibato sino de soltería. Es decir de un estado de vida abierto a nuevas posibilidades. Quienes asumen el celibato por el Reino de los Cielos lo hacen de una vez y para siempre.
El celibato, es antes que nada un don, una gracia, un regalo de Dios y al mismo tiempo una respuesta libre del hombre. Nadie está obligado a asumirlo. Sería ir en contra de la naturaleza prohibirle a alguien a casarse u obligarlo a hacerlo. Cada uno tiene el derecho de elegir de acuerdo con el don recibido.
Lo que la Iglesia hace elegir para el sacerdocio a hombres que antes han adoptado el celibato como estado permanente de vida.
En el imaginario colectivo parecería que a quienes aspiran al sacerdocio ministerial se los obliga a ser célibes. Y no es así, los que se presentan como candidatos al presbiterado ya han optado (o deberín haber optado) por el celibato. La contrapartida, es decir la posibilidad que queda y podría ser la modificación que muchos esperan, es que se acepte para el sacerdocio a hombres casados. Esto es a personas que han hecho otra opción, que lejos de ser contraria al celibato, es otro don, otro carisma.
Así como el Concilio Vaticano II admitió a hombres casados para el diaconado permanente, también hoy podría admitirse a hombres casados para el sacerdocio ministerial. Pero eso está lejos de aquella afirmación que muchos hacen "que los curas se puedan casar". Aceptar eso sería pedir que se renuncie a una opción hecha para toda la vida.
En un mundo hipersexualizado, el celibato sigue siendo un signo de amor entregado totalmente, no a una persona o a una familia, sino a Dios y a la humanidad. Es evidentemente un signo de contradicción porque lo que en realidad se ha perdido es el valor de la castidad. Quienes afirman que la vida celibataria es mala o enfermiza o contraria a la naturaleza humana, no pueden ver su belleza porque viven enceguecidos por la sexualidad mal entendida. En el fondo de una sexualidad sin amor, porque en difinitiva el celibato es una cuestión de amor. Querer entenderlo solamente como el no ejercicio de la genitalidad o la sexualidad, sería como hablar de matrimonio sin amor. Es un pacto, una alianza amorosa de corazón a corazón.
Mi pregunta es sin en la formación inicial actual, en la casa, y para quienes aspiran al sacerdocio en el seminario, estas cosas están claras?
Recuerdo que en mi época de formación no se hablaba de estos temas. Se daba por supuesto. Pero todos conocían en verdad que su primera opción era el celibato? o llevados por su amor al sacerdocio lo asumían como una obligación más? Creo que la diferencia es notable. Una cosa es asumir algo convencido de que es un valor para mí y otra que se tome como una obligación. En este segundo caso se tornaría una pesada carga para toda la vida y fácilmente se podría argüir como una presión.
Por eso, leyendo en estos días el comentario de algunos sacerdotes argentinos me preguntaba qué entendieron ellos por celibato, qué confusión tienen en su cabeza?, incluso un religioso, cuyo voto de castidad es uno de los pilares de su vida consagrada, sabe lo que eso significa??? porque en ese caso sí que no puede entrarse en discusión, pero ese es tema de otra reflexión.
Por último, argumentar que por culpa del celibato hay pederastas, violadores, etc., es negar que se trata de enfermedades previas a cualquier condición de vida. La enfermedad no es causada por el celibato, sino que desgraciadamente, muchos se refugian en él para esconder sus defectos.

miércoles, 20 de mayo de 2009

UN CUENTO PARA PENSAR EN EL AMOR DADO Y RECIBIDO

EL ARBOL Y EL NIÑO

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de
manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y
todos los días jugaba alrededor de el. Trepaba al
árbol hasta el tope, comía sus manzanas y tomaba
una siesta bajo su sombra.

El amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Paso el
tiempo y el pequeño niño creció y el nunca mas
volvió a jugar alrededor del enorme árbol. Un día el
muchacho regreso al árbol y escucho que el árbol le
dijo triste:
"Vienes a jugar conmigo?" pero el muchacho
contesto "Ya no soy el niño de antes que jugaba
alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero
son juguetes y necesito dinero para comprarlos".
"Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero...
Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las
vendas. De esta manera tu obtendrás el dinero para
tus juguetes". El muchacho se sintió muy feliz.
Tomo todas las manzanas y obtuvo el dinero y el
árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca
volvió después de obtener el dinero y el árbol
volvió a estar triste.

Tiempo después, el muchacho regreso y el árbol se
puso feliz y le pregunto: "¿Vienes a jugar
conmigo?" "No tengo tiempo para jugar. Debo de
trabajar para mi familia. Necesito una casa para
compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes
ayudarme?". "Lo siento, pero no tengo una casa,
pero... tu puedes cortar mis ramas y construir tu
casa". El joven corto todas las ramas del árbol y
esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven
nunca mas volvió desde esa vez y el árbol volvió a
estar triste y solitario.

Cierto día de un cálido verano, el hombre regreso y
el árbol estaba encantado. "¿Vienes a jugar
conmigo? le pregunto el árbol. El hombre contesto
"Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote
para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?".
El árbol contesto: "Usa mi tronco para que puedas
construir uno y así puedas navegar y ser feliz".
El hombre corto el tronco y construyo su bote.
Luego se fue a navegar por un largo tiempo.

Finalmente regreso después de muchos años y el
árbol le dijo: "Lo siento mucho, pero ya no tengo
nada que darte ni siquiera manzanas".
El hombre replico "No tengo dientes para morder,
ni fuerza para escalar... Por ahora ya estoy viejo".
Entonces el árbol con lagrimas en sus ojos le dijo,
"Realmente no puedo darte nada.... la única cosa
que me queda son mis raíces muertas". Y el hombre contesto "Yo no necesito
mucho ahora, solo un
lugar para descansar. Estoy tan cansado después de
tantos años".

"Bueno, las viejas raíces de un árbol, son el mejor
lugar para recostarse y descansar. Ven siéntate
conmigo y descansa". El hombre se sentó junto al
árbol y este feliz y contento sonrió con lagrimas.

lunes, 18 de mayo de 2009

NIÑOS SANTOS. Antonietta Meo, Nennolina

Durante una charla con el Sr. Obispo, me contó la historia de Antonietta Meo, Nennolina, quién con sólo 6 años de edad, murió con fama de santidad. Sus restos descansan desde 1999 en la Iglesia Parroquial de la Santa Cruz en Jerusalén, en Roma, donde se encuentra la reliquia de la Santa Cruz, muy cerquita de la Basílica de san Giovanni in Laterano, un lugar que tuve el privilegio de conocer.
Como me atrajo mucho la historia del Obispo, que visitó la tumba de Nennolina, acá va esta pequeña reseña:
Nació el 15 de diciembre de 1930 y falleció el 3 de julio de 1937.
En el 1941, la Juventus Femenina de AC promuove la causa de beatificación de Nennolina por el deseo manifestado de Armida Barelli, en aquel momento Presidente Nacional.
El proceso de beatificación, abierto en el 1942, concluye la fase diocesana en el 1972. Pero justo por el motivo de la edad, encontrándose en el límite de aquella que es considerada la edad de la razón, ha creado perplejidad en los que han examinado su caso y no pocas dificultades en el desarrollo del proceso.

Aunque ninguna ley canónica determina en efecto el límite de edad para aquellos a quién se quiere instituir el proceso de beatificación, solamente en el 1981, a través de la Declaración de la Sagrada Congregación de las causas de los santos, la Iglesia ha reconocido plenamente que también los niños pueden cumplir actos eroícos de fe, esperanza y caridad, y pueden por lo tanto ser elevados al honor de los altares.

Antonietta Meo ha recibido el don de vivir fielmente su vocación. Un don por el cuál ha respondido con el acogimiento y la fidelidad típicos de su edad. Con su existencia ha evidenciado un nuevo tipo de santidad en la historia de la Iglesia, posible en todas las edades. Una santidad reconocida antes que por la Iglesia Oficial, por el pueblo de Dios.
Actualmente està todo en las manos de la Sagrada Congregaciòn de las causas de los santos.

Nennolina: la Sierva de Dios.

«Hablamos luego del Paraíso - recuerda la mamá - y dijo: "yo en el Paraíso no me divertiré; quiero trabajar para las almas". "Ya - le respondí - como S. Teresita, que prometió una lluvia de rosas... y tú qué vas a hacer caer?". Mirando fijo en el vacío respondió: yo haré caer una lluvia de azucenas"».

Nennolina desaparece cuando tenía solo seis años y medio. Muchas conversiones y gracias seguirán a su muerte. Billetitos de oraciones y de agradecimientos cubrirán su tumba en el cementerio del Verano. En el curso de un año ya son publicadas dos biografías suyas. Otras aparecerán en muchos otros idiomas en los años siguientes.

En diciembre de 1938, el padre pide que la piernita amputada y enterrada sea reunida a los restos: 31 meses después de la amputación y dieciséis de la muerte de Antonietta, el miembro articulado se encuentra completamente intacto. Colocado en una cajita es puesto junto al ataùd con el cuerpo.

La fama de santidad de Nennolina se divulga tan espontànea e inmediatamente que sobrepasa no solo los confines de su Parroquia de la Santa Cruz en Jerusalén, sino también los confines de Roma y de Italia.

«He aquí la obra extraordinaria de Dios! La gracia de Dios escoje a las almas como quiere». Este es el comentario, a propósito de las cartas, de Padre Pierotti, que fue el primero que se encargó de la edición en el 1951. Valiosas también en el Prefacio, las palabras de Padre Agostino Gemelli: «En el caso de Antonietta Meo...es evidente la obra de Dios. Solo así se explican las frases, los juegos, el comportamiento, toda la vida de Nennolina».

«De verdad el Señor ludit in orbe terrarum - escribió el futuro Paolo VI , en aquél momento Secretario de Estado, leyendo la biografía y las cartas de Antonietta Meo -y obrando en las almas por las vías más misteriosas, conceda a muchos de penetrar, a través de la lectura de la vida de esta niña de casi siete años, el misterio de aquél saber, que se esconde a los soberbios y se revela a los más pequeños».

Cuando todavía estaba viva se recurría a la oración de Antonietta como a la oración de una niña que sufría tanto. Después de su muerte se comenzó a buscar su intercesión. Su profecía, «Yo haré caer una lluvia de azucenas», continúa realizándose. Las intervenciones milagrosas se subsiguen.

Mientras el proceso de afirmación de las virtudes sigue adelante, se multiplican las manifestaciones de reconocimiento. Por unos años, el interés pareció disminuir, luego de improviso brotó más vivo que nunca. A la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén llegan solicitudes de imágenes y de reliquias.

Y exactamente en la Basílica que custodia las reliquias de la Pasión de Jesús, fueron trasladados también sus restos mortales. Era el día 5 de julio del 1999, después de 62 años exactos del día de su funeral.

Si el proceso se desenvolverá rápidamente, esta niña romana será pronto la más joven de las santas, no mártir, elevada a los honores de los altares, la más joven en la historia de la cristianidad.

A la vida de Nennolina fueron aproximadas estas palabras de San Agostino:

«Señor Dios, no te pregunto por qué me la quitaste; te agradezco por habermela dado y por el tiempo que la tuve.

Quiera Dios que pronto la veamos en los Altares!!!
Para conocer más de su vida pueden entrar en
http://www.aciprensa.com/vejemplares/nennolina.htm
o http://www.youtube.com/watch?v=3GR2fZtDx6k