miércoles, 13 de mayo de 2009

SACROSANCTUM CONCILIUM

La Sacrosanctum Concilium fue promulgada al final de la segunda sesión de trabajo, concretamente el día 4 de diciembre de 1963. La votación final es elocuente del grado de consenso que se alcanzó en aquel momento: 2158 votos a favor y solamente 4 en contra, es decir casi unánimemente.
Es un documento eminentemente teológico. No se ocupa de los ritos en sí mismos sino de los contenidos de fe que tienen que expresar.

Está estructurada en dos partes

 Principios doctrinales
 Normas prácticas

Esta estructura responde al esquema teología celebración, o sea a la esencia de toda la teología litúrgica. Celebramos lo que creemos y creemos lo que celebramos. De ese modo se evita caer en los extremos del rubricismo (si sólo se refiriera a la praxis) o del pensamiento vacuo y sin sentido (si sólo se refiriera a la teología). No se puede celebrar sin conocer el contenido de la celebración y no se puede conocer la teología de la liturgia sin celebrar. La celebración es escuela y al mismo tiempo necesita ser pensada. Podemos decir que la teología litúrgica es teología práctica.
Tanto en su introducción o proemio, como en el primer capítulo tenemos un compendio de teología litúrgica, que asume los conceptos nacidos del movimiento li-túrgico.
El capítulo I aborda los principios fundamentales de la liturgia y lleva el título “Principios generales para la reforma y fomento de la sagrada liturgia”.
Los números 5-13 hablan de los aspectos doctrinales y son el núcleo de toda la Constitución.
El objetivo final de la Constitución lo encontramos en el primer número, “Este sacrosanto Concilio se propone acrecentar de día en día entre los fieles la vida cris-tiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están sujetas a cambio, promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo y fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia. Por eso, cree que le corresponde de un modo particular proveer a la reforma y al fomento de la liturgia”.

Sumario
 Proemio: primado indiscutible de la liturgia. Tiene la función de guiar al pueblo de Dios en su peregrinar por la tierra.
 Capítulo I. Naturaleza e importancia de la liturgia. 5-46
 Capítulo II: El misterio Eucarístico.47-58
 Capítulo III: Los demás sacramentos y los sacramentales. 59-82
 Capítulo IV: El oficio divino. 83-101
 Capítulo V: El año litúrgico. 102-111
 Capítulo VI: La música sagrada. 112-121
 Capítulo VII: El arte y los objetos sagrados. 122-130
 Apéndice referido a la fijación de la fecha de la Pascua y de un calendario perpetuo.


El Vaticano II coloca la liturgia en el contexto de la revelación como Historia de salvación. La obra de la salvación continuada por la Iglesia se realiza en la liturgia (SC 6). Es la transmisión ( y en este sentido verdadera Tradición), del misterio salvífico de Cristo. Se ve así el misterio de Cristo en su permanente actualización y presencia. S.S. Juan Pablo II nos señala cuáles son los principios directivos de la Constitución :

 La actualización del misterio Pascual
 La lectura de la Palabra de Dios
 La Iglesia se manifiesta a sí misma: la oración como epifanía de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica.

Temas fundamentales

El N° 7 nos dice cuál es la naturaleza de la liturgia. Este número es fundamental para poder comprender todo el documento y la praxis litúrgica de la Iglesia. Así define:
“...se considera la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y cada uno a su manera realiza la santificación del hombre, y así el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro”.

Sin embargo, para evitar el liturgismo, en el N° 9 se apura a decir que “la sagrada liturgia no agota toda la actividad de la Iglesia, pues para que los hombres puedan llegar a la liturgia es necesario que antes sean llamados a la fe y a la conversión”

Pero ubica a la liturgia en el lugar exacto al decir: “la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza” (N° 10)

La ordenación de la liturgia corresponde a la jerarquía de la Iglesia (Santa Sede y Obispos) por lo cual, nadie, aunque sea sacerdote debe añadir, quitar o cambiar cosa alguna por iniciativa propia (SC 22)

Toda la vida litúrgica gira en torno a los Sacramentos, que prolongan en la historia la acción salvadora de Cristo.(SC 6)

Presencia salvadora de Jesucristo (SC 7)
La salvación es santificación del hombre y glorificación de Dios.
La liturgia terrena nos hace pregustar de la liturgia celestial (SC 8)
La Eucaristía es la fuente y la cumbre de toda la liturgia (SC 10)
Los fieles deben participar plena, conciente y activamente en las celebraciones litúrgicas. Por eso se hace necesaria la formación del clero y de todo el pueblo de Dios.(SC 14 y ss) Insinúa el sacerdocio común de los fieles que será ampliado en la LG 11 (SC 14)
El Concilio promueve la reforma litúrgica para que en ella el pueblo cristiano obtenga con mayor seguridad gracias abundantes. Establece los principios de inmutabilidad y cambio (SC 21)
Promueve también los ejercicios piadosos, recordando que éstos deben estar orientados a la liturgia, derivar de ella y a ella conducir. (SC 13)
Revaloriza la importancia de la Sagrada Escritura en la liturgia (SC 24)
Recuerda que las acciones litúrgicas no son privadas, sino celebraciones de la Iglesia, le da primacía a las celebraciones comunitarias sobre las privadas y rechaza cualquier tipo de segregación o acepción de personas (SC 26-32)
Presenta al Domingo como día del Señor y eje de todo el Año litúrgico. No considera demasiado los tiempos fuertes. (SC 102.106, 109-110)

Algunos temas destacados de la Constitución

• Facultades de los Obispos

El Concilio mantuvo la dirección de la liturgia en manos de la Santa Sede y de las Conferencias Episcopales y el Obispo diocesano (SC 22). Es una descentralización moderada o compartida. Es un equilibrio difícil de lograr y crea confusiones. El Obispo termina siendo un mero moderador o custodio de la Liturgia.

• Adaptaciones de la Liturgia

Es necesario adaptar los textos litúrgicos a la capacidad de los fieles. Se admiten dos tipos de adaptaciones, ordinarias y extraordinarias.
Las ordinarias son las que permiten los rituales. Las pueden hacer las Conferencias Episcopales (SC 38, 63 y 77)
Las extraordinarias son más profundas y requieren del discernimiento, teniendo en cuenta las tradiciones (SC 40). Las debe aprobar la Santa Sede.
En este punto puede suceder que la celebración litúrgica sea tan explicitada que pierda su sentido simbólico y celebrativo. La liturgia no es primeramente didáctica y moralizante, sino celebrativa de la salvación. Es necesario mediante la catequesis previa introducir en los misterios, pero evitar hacer de las ce-lebraciones clases de liturgia o moral.

• Lenguas vernáculas

Antes del Concilio Juan XXIII había publicado la encíclica Veterum Sapientia, que es una apología del latín como lengua litúrgica.

El Concilio establece que el latín es la lengua oficial de la Liturgia y permite que en algunos casos se usen las lenguas vernáculas (SC 36, 54 y 101). En realidad lo que era una excepción terminó siendo la norma. Por otra parte, muchos para evitar confusiones ideológicas directamente desterraron el latín. Si bien es un tema superado, debería comenzarse un proceso de revalorización de las fuentes para desideologizar el tema. El latín no es patrimonio de algunos. El Papa Benedicto XVI nos llama a usar nuevamente el latín en algunas ocasiones.

• Concelebración eucarística

El Concilio restablece la práctica de la concelebración ya que “manifiesta adecuadamente y realiza la unidad del sacerdocio” (SC 57). Hubo algunos apegados a la celebración particular que se oponían a la concelebración. Sin embargo no es una obligación, sino una posibilidad. Es otro tema superado, aunque algunos grupos aún evitan la concelebración.

• La comunión bajo las dos especies

Es la participación más perfecta en la misa. Fue un tema ampliamente debatido, que el Concilio dejó en manos de la Santa Sede.

• La música sagrada

No se le dio el relieve que tiene como acción simbólica. No se dice demasiado acerca de las condiciones que deben tener los cantos para ser litúrgicos (SC 112)


Objetivo del documento



El número 1 del documento establece los objetivos de la reforma litúrgica iniciada por el Vaticano II.
Los podemos sintetizar de este modo:
a) Acrecentar de día en día la vida cristiana entre los fieles
b) Adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las institucines que están sujetas a cambio.
c) Promover la comunión entre los cristianos
d) Fortalecer la evangelización.

El documento parte del seno de la Iglesia, del ad intra. Por eso el primer objetivo se refiere a los fieles católicos. La vida litúrgica es un medio de santificación primordial en su vida cotidiana.
A medida que el mundo se desarrolla y se crean nuevos métodos de comunicación es necesario que la Iglesia se vaya adaptando en aquellas cosas que pueden cambiarse porque no son esenciales a su naturaleza. De allí el segundo objetivo. Es importante resaltar la distinción que este párrafo hace entre lo que está sujeto a cambio y lo que no. Lo mutable y lo inmutable. Este es un tema de gran importancia por las voces que de un lado y del otro se han alzado en contra o a favor de la reforma litúrgica. Algunos se han escandalizado pensando que "les estaban cambiando la religión" y otros se aventuraron a pensar que estábamos frente a una nueva Iglesia. Por eso esa pequeña frase "instituciones que están sujetas a cambio", viene a poner claridad en el asunto.
Es interesante como el Concilio ve en la Liturgia un medio de evangelización e instrumento de diálogo ecuménico. Los dos últimos objetivos abren a la Liturgia al mundo. Como diría el Cardenal Ratzinger, descubren el aspecto cósmico de la Liturgia.

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